Editorial Inicio web 2016

*En todos los textos que aparezcan en esta publicación, de no dirigirnos  explícitamente a hombres o mujeres, entenderemos que se refiere a ambos sexos.

 

20 años pueden dar mucho, y de hecho así ha sido. En lo deportivo, en lo social, incluso en lo personal han determinado y condicionado muchas cosas. ¿Cuántos nadadores y nadadoras han pasado por la piscina de San Fernando?.  No existe un archivo referido a este dato, aunque no hubiese estado nada mal, pero sabemos que muchos de los deportistas que por aquí estuvieron han dejado su marca personal de una u otra manera, todas ellas enriquecedoras, y  nos acordamos.

Todos dejaron algo, pero nuestros deseos siempre fueron de ofrenda y ofrecimiento, de transmisión de sensibilidades, conocimientos y actitudes, de despertar otra alternativa para pasar la espinosa transición de la adolescencia alimentando y estabilizando valores, que desde nuestro punto de vista, podrían servir para ver la vida “con otros ojos”.  Los nadadores no son sólo los protagonistas de esta interacción, los entrenadores y padres, conforman una red social y de pensamiento que puede enriquecer o deteriorar una oportunidad única e irrepetible  y que no volverá a pasar por  la vida de todos nosotros, pudiendo  marcar a fuego,  aspectos de nuestro futuro.

La natación es un deporte muy particular en su contexto, pero inmersos en él, nos hemos dado cuenta de que ciertas conductas comunes a  muchos otros deportes,  son muy delicadas y deberían ser reflexionadas y tratadas como se merecen, antes de su puesta en acción. Nuestra línea de opinión al respecto en esta sección,  intentará aportar perspectivas y  matices, en ocasiones olvidados, no percibidos o desconocidos por los elementos integrantes del proceso de enseñanza-entrenamiento de nuestros hijos.  Llevará el sello de la experiencia, la equidad y la pedagogía, o por lo menos así lo intentaremos, para que no se creen falsas percepciones o expectativas, que  en la mejor de las ocasiones, podrían confundir y equivocar a los partícipes  de  este proceso y sus consecuencias, de no ser tenidas en cuenta.

Entrenadores, padres, deportistas, árbitros, directivos, todos  podemos en un momento determinado, intervenir en el presente y futuro de niños y niñas por un comportamiento o actitud  errónea,  egoísta o de menosprecio,  sin pensar en los daños que podemos causar a quien, supuestamente, deberíamos proteger y apoyar en su formación personal y deportiva.

Nos hemos dado cuenta de que la ventana desde donde se mira,  no es fija, invariable o que represente un lugar físico donde van llegando nuevos integrantes y que apoyados en ella,  perciban  un influjo de sabiduría y conocimientos  a quien  observa  y desde donde se comparte el proceso de sus hijos y de los que cohabitan con él. Estamos convencidos de que desde el momento en el que se participa en  el CENTRO DE NATACIÓN PETRER,  la cooperación e intervención  en la perspectiva de las cosas que nos sucederán en los años que estemos juntos, deberán confluir en el mayor grado posible y no dejar que cada cual saque sus propias conclusiones, enfrentadas en algunos casos.   Cada generación que llega, mira desde su propia perspectiva, influenciado por sus experiencias personales, desde acontecimientos deportivos ajenos a este, incluso sin ellos, y expectativas muy dispares, con la falsa creencia de que tenemos que vivir en nuestros hijos y que lo que consigan, será nuestro logro, o quizá el  alimento que desvanecerá esa situación deseada que nunca pudimos saciar. O por el contrario, que  lleguen a ser quien fuimos nosotros en el pasado, porque como se suele decir, “el alumno debería de brillar más que el maestro” y podamos llegar a creer que tienen que conseguirlo sin remisión. O aquellos que siempre tienen la necesidad de conocer lo que hacen los demás, porque nunca están satisfechos con los resultados de sus hijos.  Nadie que no se encuentre en uno de estos extremos se nos ofenda, sino al contrario, siéntase alagado,  pues este  es nuestro principal objetivo,  llevar estas dos  orillas a juntarse, pero quien lo esté, que reflexione sobre la mejor alternativa.

Precisamente allí es   donde se encuentran esos padres,  los  que no se les ve demasiado en la grada, pero que siempre están ahí,  a los que no se les conoce más que a los verdaderos protagonistas de este juego, los que siempre muestran su mirada cómplice y tienen una frase de aliento y comprensión con sus hijos… los nadadores, aquellos  que entendéis  que cada temporada puede cambiar el rumbo de nuestro crucero y de los resultados que tenemos en  el largo mar en el que nos hemos metido, los que dejan que sus hijos sean los verdaderos actores de esta obra, porque así deberíamos entenderlo, desde la comedia y no desde la tragedia.  En definitiva,   intentar que todos miremos con los mismos ojos, o similares, para que nuestro entorno se convierta en un estado emocional compartido,  más  social, enriquecedor y pedagógico  que opuesto  y con menos desazón,  enfrentamiento  y  autodestrucción moral.

Nuestro cometido, como siempre ha sido, habrá tenido  errores, sin duda,  pero  la convicción de que siempre hemos actuado desde la buena fe y con la actitud de mejora y evolución, en todos los sentidos, ha sido nuestro estandarte. Crear el mejor ambiente de respeto,  confianza,  ilusión y  baja presión psicológica será una de nuestras metas. Este es el mejor caldo de cultivo de los grandes  resultados, que nos llegarán sin avisar y estarán ponderados, en todos los casos, según las potencialidades de cada individuo y de sus expectativas. Una actitud de insatisfacción en los resultados de nuestros hijos,  será percibida antes o después por nuestros nadadores y se nos volverá en contra con toda seguridad.

La diversidad es una de las cualidades de nuestro planeta y por extensión del deporte, la que hace que todo lo que ocurre y  existe, incluso los niveles deportivos, sean diferentes y se enriquezcan y hagan que unos destaquen sobre  otros,  pero siempre desde  la aceptación  personal, con la firme actitud de evolución constante en  la que debe estar anclado cualquier ser humano para no perder el rumbo de su destino. Somos los que decidimos en cada momento,  la actitud a tomar,  la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan. Decidir en cada momento lo que queremos hacer y cómo lo vamos a hacer,  es una actitud proactiva y debemos usarla y entrenar este pensamiento,  (Víktor Frankl).

La nueva andadura que comienza con esta página web, renovada  después de 20 años de aprendizaje y nuevas voluntades, tratará de mantenerse actualizada en todos sus contenidos y será una intención, más que un escaparate,  que actúe como catalizador de nuestras reacciones y reflexiones,  siempre en beneficio de los verdaderos intérpretes de sus vidas,  que son nuestros hijos. El apoyo y gestión de la educación de nuestros descendientes es por supuesto  personal, pero cuando tenemos que compartir ambientes tan delicados como la competición y el entrenamiento, las adaptaciones deben coincidir en muchos matices sociales y actitudinales.

Mira con otros ojos, será una sección de opinión, donde la línea editorial buscará fundamentalmente la reflexión y aportará  hechos, detalles, conocimientos e información  que sirvan para crear juicios personales con el ánimo de hacer al CENTRO DE NATACIÓN PETRER y a este deporte,  valedores de algo que sirvió para enriquecer nuestras vidas. No te sientas como gato en el agua, adáptate.

Seguimos trabajando…

 

CENTRO DE NATACIÓN PETRER  (1996 – 2016)

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